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Artesanías y manualidades hechas con manos de Ratón

Un ATRIL con la cara recién lavada

Mis pinturas acrílicas

Mis pinturas acrílicas

 

Están son mis pinturas de batalla, las que me ayudan en todos mis proyectos. No son muchas, pero son las suficientes.

Hoy vengo a mostraros el último proyecto en el que me prestaron todo su apoyo, aunque al final hizo falta algo más para un mejor resultado.

La verdad, es que no se lo puse nada fácil: se trataba de “cambiar” por completo un atril que rondaba por casa desde hacía ya demasiado tiempo sin ser usado. Jamás he utilizado uno, es más, no me había percatado de que existían hasta que encontré este en casa.

 

Ni más ni menos, este era el aspecto del “culpable”

Atril "antes"

Atril "antes"

 

Bueno, en realidad, su aspecto inicial era totalmente negro y con una foto central en blanco y negro (ya muy deteriorada por el tiempo).

 

"Por piezas"

"Por piezas"

 

Era el típico objeto que iba de un sitio a otro de la casa, sin ubicación fija; le tenía bastante manía, todavía no sé porqué. No quería tirarlo, algo (o mejor dicho, alguien) me decía que podía tener utilidad.

 

Siempre estaba posponiendo su arreglo, pero este fin de semana no me dejé más escapatoria y decidí que solo me iba a dedicar a él.

 

Pues bien, os juro que más de 2 y 3 veces quise tirarlo por la ventana: comencé a lijarlo, para quitarle la oscura pintura negra; no solo no se iba, sino que comenzó a “descuajaringarse”, poco a poco se iban quedando sus piezas en mis manos!!!

 

Ni pintura ni ná!

Ni pintura ni ná!

 

 

Dejé de lijar, le eché una buena capa de tapaporos e intenté pintarlo directamente con mucha, mucha, muchaaaa, pintura acrílica; pero claro, encima del negro, ya podía echar litros de pintura, que nada.

 

 

 

Paré; dejé de hacer y me distancié; eso siempre lo decía una profesora mía de la carrera: “cuando no encuentres la solución al problema, toma distancia, míralo desde otra perspectiva”; así que le estuve mirando un rato, pensando por donde podía meterle mano, no podía volver a guardarlo en el cajón del olvido. Inspiración! No sabes ni cuando, ni por donde viene, pero llega: me acordé de las cajas de madera que había forrado con papel (¿todavía no las conoces? pincha AQUÍ!) esa podía ser una solución!

 

La posible solución!

La posible solución!

 

Y mezclando papeles, posiciones, buscando, me acordé de una canción: “Un barquito, de cascara de nuez…” ¿Os la sabéis? Bueno, digamos que va de un barco “frágil” que se aventura a cruzar los mares con mucho valor; sería una buena melodía para ilustrar esta transformación.

 

Y no me hago más de rogar, aquí esté el después, por delante….

El "después" de la parte delantera

El "después" de la parte delantera

 

… Y por detrás

El "después" de la parte de atrás

El "después" de la parte de atrás

 

Escribí la letra de la canción (alguna que otra frase creo que me la inventé) con mis super rotuladores todoterreno de Giotto: todos los colores, para cualquier superficie, que más se puede pedir!

 

No es que esté especialmente orgullosa del resultado, pero me gusta haber tomado distancia y haber sido capaz de lavarle la cara. Ahora cada vez que lo veo, me viene a la cabeza constancia, paciencia y esfuerzo y eso me gusta mucho.

 

Por último, os dejo un detalle de la parte de atrás para que podáis ver mejor la canción enterita, que por cierto, es de Miliki! Espero que os guste!

Detalle de la canción

Detalle de la canción

Detalle de la canción

Detalle de la canción

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Entre “CAJAS” anda el juego (II)

Aquí os traigo una segunda entrega de “CAJAS”; igual que las otras (¿Quieres verlas? Pincha AQUÍ!), está también es de madera, pero no está decorada con papel: utilicé pintura acrílica y el PIRÓGRAFO!

Hasta hace poco más de un año no tenía ni idea de lo que era un pirógrafo; en términos muy básicos, es un boli eléctrico que la punta se calienta y graba en madera, cuero, corcho…

La primera vez que vi uno, fue en Iguazú (Argentina) cuando la señora de la tienda se ofreció a grabarme el nombre en una caja para inciensos que acababa de comprar. Me impresionó que en tres minutos, le quedara tan bonito! La segunda vez que vi otro, fue en el lidl, si, si, los supermercados; ni me lo pensé dos vez y fui a por el. Y hasta ahora.

Evidentemente yo no tardé tres minutos, ni lo hice con tanta soltura, pero oye, el resultado no está mal

La caja, es la típica que se encuentra en muchas tiendas de manualidades o incluso en tiendas de todo a cien. Está la compré en una tienda de maderas, porque para que el pirógrafo grabe bien, la madera ha de ser de calidad media. Está pensada para las bobinas de hilo pequeñas, aunque cabe más de lo que parece a simple vista.

Parte de atrás

Esta es la parte de atrás; me encantan las máquinas de coser antiguas! Vi este dibujo en una revista, y aunque no es muy antigua, me gustó para ponerla en la parte trasera de la caja.

      

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Mi Gnomo del Bosque

Es de las manualidades que más orgullosa me siento; tardé una eternidad en hacerla y es un claro ejemplo de la mezcla de materiales, porque utilicé todo lo que tenía a mi alcance: madera (en concreto la rama de un árbol), arcilla, pintura acrílica, globos, papel, rotuladores, barniz…

Todo comenzó por intentar organizar mis anillos: tenía muchos, y bien guardados en una caja quedan muy ordenados, pero no los tenía a la vista, así que a penas me los ponía.

Un día, entre la leña de la chimenea, vi una ramita que tenía forma de “V” y sin saber que hacer con el, lo cogí. Estuvo en mi trastero ni se sabe el tiempo, hasta que por fin tuve claro como darle forma.

 

Lije la ramita y le di unas cuantas manos de tapatoros; y para la base del tronco, utilicé  arcilla para contrarrestar el peso. Después, solo hizo falta una buena dosis de pintura, retoques con rotuladores de superficie y listo para barnizar!

Todos los anillos perfectamente organizados y a la vista!  ¿Lo mejor? Recordar los muchos quebraderos de cabeza que me dio y lo mucho que me gusta el resultado

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Entre “CAJAS” anda el juego (I)

Lo reconozco, ¡me encantan las cajas! Como adorno, para guardar todo tipo de cosas, como envoltorio de regalo, de madera, de cartón, pintadas, forradas…. Un sin fin de posibilidades!!!

Os presento un par de ellas: Son de madera sin tratar, las típicas que podemos encontrar en muchas tiendas de manualidades;  pintarlas solamente, me parecía un poco soso (hay que tener en cuenta, claro, que no se me da muy bien dibujar, salvo las típicas flores, soles y estrellas, jaja), así que decidí combinar pintura y papel; para mi gusto,una buena mezcla!

Esta es de tamaño mediano y está especialmente dedicada para guardar relojes.

                                            

Y esta, es la de tamaño pequeño, perfecta para guardar relojes para manos de ratón!

      

Están barnizadas, así son más resistentes y es más fácil limpiarlas.

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